Encantador de serpientes

Encantador de serpientes
Carlos Adampol Galindo/CC BY-SA 2.0

La magia de un encantador de serpientes nos ha cautivado por años; ellos tocan suaves y contundentes melodías y las peligrosas serpientes asoman su cabeza del canasto en el que se encontraban descansando pacíficamente para terminar uniéndose al son de la música. Ellos son los emblemáticos encantadores de serpientes, personas que manejan un arte desconocido… y muy temido por todos nosotros. Pero, ¿es verdad todo lo que te contaron de ellos? ¿Es real lo que ves o se trata de puro ilusionismo? Si quieres conocer la verdad acerca de estos “magos” que, de tiempos ancestrales han llegado para quedarse, aquí encontrarás las respuestas que buscabas.

¿Qué es un encantador de serpientes?

El encantador de serpientes es, de algún modo, un artista callejero. Con su pacífica mirada y sus delicados acordes, logra que las temibles cobras dancen ante la fascinación de los transeúntes de destinos exóticos como India y Marruecos. Hasta ahora siempre hemos creído que su música logra hipnotizar a la serpiente, haciéndola entrar en una especie de trance. Sin embargo, no podemos pasar por alto el hecho de que el oído no es un sentido desarrollado en los ofidios. En otras palabras, las serpientes no pueden oír la hermosa música que todos creemos que logra amansarlas y hacerlas contonearse a medida que las notas musicales comienzan a invadir el aire. Entonces, ¿cuál es el secreto de estos artistas?

Antes de hablar de su técnica, debemos hacer un breve recorrido por el pasado de los encantadores de serpientes. Los primeros registros de esta práctica datan del Antiguo Egipto, ya que su religión está muy ligada a la presencia de estos animales, los cuales se creía que eran enemigos del dios del Sol, Ra, impidiéndole su paso por el mundo subterráneo durante las doce horas de viaje nocturno que, según la mitología, debía hacer antes de volver a salir a iluminar al mundo.

El arte de encantar serpientes se aprende desde niño y lo más factible es que sea transmitido de generación en generación, continuando así con la tradición familiar de convertirse en un encantador.

¿Cómo “encantan” un encantador de serpientes?

Como decíamos, no es la música que produce el pungi, el instrumento musical utilizado en este oficio, lo que “hipnotiza” a las serpientes. Resultamos mucho más embelesados nosotros ante las sinuosas notas, que las serpientes, ya que su oído no está desarrollado.

¿Cómo ocurre este fenómeno, entonces?

Entre actuación y actuación, los ofidios son conservados dentro de cestos de mimbre cubiertos. Cuando todo este montaje va a dar comienzo, el encantador de serpientes deja la salida del canasto libre y comienza a tocar el pungi. El ofidio, al verse libre, comienza a erguirse, pero lo primero que se encuentra enfrente es el instrumento musical, el cual confunde con otra cobra. Por lo tanto, la danza característica que vemos no es otra cosa que movimientos que preparan el ataque. Es decir, lo que creemos que es una práctica placentera para la serpiente, no es otra cosa que la alerta en la que su cuerpo se pone para evitar y defenderse de la agresión que cree que va a recibir.

Otro factor que incide en el hecho de que creamos que está hipnotizada ante un encantador de serpientes, es que las serpientes carecen de párpados, entonces parece que los ojos estuvieran fijos por el efecto que el encantador ejerce sobre ellas.

Es común ver cómo el encantador de serpientes permite que la serpiente se enrosque a su cuello y, finalmente, la alimenta con ratas o huevos.

¿Y el veneno?

Probablemente te estés preguntando qué ocurre con el tema del veneno. ¿Cómo es posible que un encantador de serpientes no resulte afectado por el mismo. Si bien ellos alegan que es el respeto que el animal le profesa lo que los protege, lo cierto es que hay otras explicaciones más racionales que esta.

Un encantador de serpientes trabaja con cobras y, los más osados, con pitones, dos de las serpientes más venenosas del mundo. Para evitar la muerte por la picadura, hay varias técnicas que utilizan:

Inmunización: desde niños se inyectan pequeñas dosis de veneno para inmunizarse.

Cambio de serpiente: de forma muy hábil, el encantador de serpientes realiza un cambio de serpiente sin que sus espectadores se percaten, por lo que terminan interactuando con una serpiente que no es venenosa.

Extracción de veneno: otra de las habilidades del oficio es extraerle el veneno al ofidio antes de cada actuación. Los más drásticos también les extraen los colmillos, razón suficiente para que las protectoras de animales se alcen en su contra.

La situación actual de los encantadores de serpientes

La India alberga aproximadamente 300.000 encantadores de serpientes en la actualidad, pero en 1972 este país aprobó, y comenzó a aplicar con todo el rigor, una ley en la que se prohíbe el tráfico de serpientes. El resultado de esto es que el gobierno de la India pretende que los encantadores desaparezcan de las calles para siempre. La réplica de los artistas de las cobras es que este es el único medio que tienen para subsistir, ya que no son capaces de realizar otra tarea para ganarse la vida.

El debate sigue, el gobierno presiona y los encantadores ven amenazado su trabajo y su tradición. ¿Hay alternativas? Claro que las hay. Además de saber crear el ilusionismo perfecto que hace creer que han hipnotizado a tan temible ofidio, estos artistas son excelentes músicos, por lo que podrían encontrar una veta de trabajo si siguen esa rama.

La última palabra no está dicha y mientras tanto cada vez se hace más difícil ver esta actuación callejera a nivel público. Por lo tanto, quien va a la India, debe averiguar dónde es que se brinda este espectáculo, pero a nivel privado según están las cosas.