Reproduccion de los reptiles, tipos, fecundación, huevo amniota

Reproducción de los reptiles, huevo amniota

Una de las características en la reproducción de los reptiles es que son animales vertebrados y se reproducen mediante huevos, es decir son ovíparos. Los huevos de los reptiles se parecen bastante a los que podemos encontrar en las aves y difieren de los que ponen los anfibios y peces. Esto se debe a que los huevos de los reptiles son amnióticos, es decir, tienen una membrana específica que evita que el huevo se seque.

Por este motivo, los reptiles pueden poner sus huevos en la tierra y no necesitan de medios acuáticos para reproducirse. Existen algunas excepciones en la reproducción de los reptiles, ya que existen reptiles que se consideran ovovivíparos, es decir, no llegan a poner sus huevos en el exterior, las hembras conservan los huevos en el interior de su cuerpo, hasta que las crías están preparadas para nacer, una vez producido el nacimiento, es decir, han salido de su membrana fetal, comienzan a llevar una vida independiente; pero son minoría si se comparan con la cantidad de ovíparos reales que forma este grupo.

Tipos de reproducción de los reptiles

El tipo de reproducción de los reptiles, como en la mayoría de animales superiores, es sexual. Sólo hay algunas excepciones en las que la madre puede dar lugar a crías sin fecundar, es un proceso conocido como partenogénesis que tiene lugar en algunas especies del orden Squamata, aunque se trata de un proceso mucho más común en algunos invertebrados. Algunos ejemplos de reptiles que pueden llevar a cabo esta partenogénesis son seis familias de lagartos y una familia de serpientes, aunque se sospecha que puede ocurrir también en otras familias como la de los camaleones.

Fecundación

La reproducción de los reptiles destaca por el hecho de que la fecundación es interna, ya que los reptiles no necesitan de un medio acuático para reproducirse. En la gran mayoría de especies se efectúa a través de un pene simple, por ejemplo en las tortugas y en los cocodrilos. Otras especies lo hacen gracias a dos hemipenes, aunque en cada fecundación sólo utilizan uno de ellos. Este es el caso de las serpientes y los lagartos. Por último, algunas especies de un tipo de lagartos conocidos como tuátaras no presentan órganos copuladores.

Estrategias de reproducción de los reptiles

En cuanto al carácter sexual de los reptiles, se consideran dioicos ya que presentan individuos machos e individuos hembra. Los procesos previos al apareamiento varían extensamente dependiendo de la especie, existen diferentes tipos de estrategias. Algunos lagartos, por ejemplo, son capaces de cambiar de color para llamar la atención de las hembras o incuso de desplegar las aletas de su piel cerca del cuello. Las serpientes pueden realizar diferentes movimientos que demuestran su predisposición para aparearse y otros reptiles como los cocodrilos emiten sonidos en forma de rugido o bramido para llamar la atención de sus posibles parejas. En muchas ocasiones estas conductas que rodean el apareamiento están diseñadas con una doble función: por un lado conquistar a la hembra y por otro lado ahuyentar a posibles machos competidores.

El huevo amniota

La reproducción ovípara de los reptiles destaca por el hecho de que los huevos que ponen están diseñados específicamente para poder sobrevivir sin problemas en condiciones áridas gracias a la cantidad de elementos que lo conforman, nos referimos al huevo amniota. Para empezar, la cáscara es lo suficientemente dura como para proteger al embrión, pero a la vez es lo suficientemente permeable para permitir el intercambio de gases con el exterior. El huevo necesita reservas tanto de agua como de nutrientes y normalmente estas reservas las consigue a través de la albúmina. Además de esto, el huevo cuenta con un saco que recoge todos los compuestos de desecho y también tiene el saco amniótico con su líquido amniótico que sirve de amortiguador para el embrión.

Incubación del huevo

En la reproducción de los reptiles, la incubación de los huevos es bastante diferente que en otros animales como las aves. El tiempo de incubación dependerá de la especie y dura normalmente entre 6 y 12 semanas. Como la mayoría de reptiles tienen la temperatura corporal baja, no son capaces de incubar los huevos con su cuerpo. En esos casos, la incubación se realiza directamente bajo la luz del sol o aprovechándose de otros componentes del ecosistema que sí pueden desprender más calor. Sólo algunos animales, como las serpientes pitón, cuentan con la temperatura corporal suficiente como para aportar calor a los huevos. En este caso la hembra se enrolla alrededor de los huevos para incubarlos.

Este proceso de incubación puede ser determinante a la hora de definir el sexo del individuo que nacerá a partir de ese huevo. En algunos reptiles como las tortugas, los cocodrilos y los lagartos la temperatura de incubación dictaminará si lo que nace es un macho o una hembra. En la mayoría de casos, una temperatura elevada implicará el nacimiento del sexo más grande. Por ejemplo, en el caso de las tortugas el más grande sería la hembra, mientras que en los cocodrilos sería el macho.

Cuidado de las crías

En la reproducción de los reptiles, la relación entre los progenitores y las crías puede ser muy diferente dependiendo de la especie. En muchos casos, una vez se han puesto los huevos, estos son dejados a su suerte y los progenitores no vuelven a saber nada de ellos. Un ejemplo de este comportamiento lo tenemos en las tortugas marinas. En otros casos, como en las serpientes o en los cocodrilos, las hembras se encargan de proteger a los huevos de posibles depredadores hasta que estos eclosionan y nacen las crías. Los reptiles no sufren ninguna etapa larvaria y las crías tienen la misma estructura que los adultos, sólo que son más pequeñas.