Reptiles venenosos: serpiente y algunos lagartos

Reptiles venenosos
Reptiles venenosos
Tontan Travel/CC BY-SA 2.0

Las adaptaciones animales que se han dado a través de la evolución, les permite mejorar su nivel de competitividad en la lucha por la supervivencia mediante la búsqueda del alimento y la defensa contra los depredadores, lo cual pueden lograr de una mejor forma con el implemento de sustancias venenosas, lo que les ocasiona un beneficio. En este artículo hacemos un estudio de los reptiles venenosos.

Los reptiles venenosos los podemos definir como aquellos vertebrados que tienen la capacidad de producir sustancias tóxicas, utilizadas para la búsqueda de su comida, por medio de la embestida a las presas, así como mecanismo de defensa cuando se encuentran expuestos y atacados.

¿Cuáles son los reptiles venenosos?

En la actualidad se conoce como reptiles venenosos a las serpientes de las familias Colubridae, Viperidae y Elapidae, y unos pocos del tipo lagartos (Helodermatidae y Varanidae), todos ellos, tanto serpientes como lagartos, incluidos dentro del orden Squamata.

La familia Viperidae tiene 35 géneros y más de 300 especies, donde encontramos a las víboras, ampliamente distribuidas a nivel mundial, representadas por géneros como Bothrops y Crotalus. La familia Elapidae involucra a serpientes acuáticas y corales, entre otras, y está integrada por 359 especímenes vivientes y 54 géneros, en Colubridae se encuentran más ejemplares (853 especies agrupadas en más de 100 géneros).

En cuanto a los lagartos, en la Helodermatidae está incluido únicamente el taxón Heloderma, con dos especies vivientes H. suspectum y H. horridum vulgarmente conocidos como monstruo de Gila y lagarto escorpión, respectivamente. Varanus komodoensis o dragón de Komodo es el reptil venenoso de los varánidos.

¿Cómo producen y secretan el veneno los reptiles venenosos?

Los reptiles venenosos producen el veneno gracias a unas glándulas que están situadas en su cabeza, en el caso de las serpientes, se encuentran ubicadas en la parte posterior a los ojos y en los lagartos cerca de la mandíbula inferior.

La forma de expulsar el veneno también es variable en los reptiles venenosos. En los Heloderma, se transporta el veneno hasta unos dientes en la mandíbula inferior, en el dragón de Komodo, el veneno es secretado junto con la saliva; por su parte en las serpientes venenosas, existen conductos que transportan el veneno desde las glándulas secretoras hasta los colmillos, también músculos que ayudan a la expulsión. Todo esto es diverso en las distintas familias, ya que encontramos variedad de tipos de dentición en las serpientes.

Tipos de dentición en las serpientes venenosas

Como se mencionó anteriormente la forma de expulsar el veneno en las serpientes venenosas es a través de sus colmillos, los cuales varían en tamaño y ubicación dependiendo del tipo de dentición:

Dentición opistoglifa: es aquella en la cual se encuentran dos colmillos fijos presentes en la parte posterior de la maxila, el resto de los dientes son de menor tamaño y están ubicados en la parte delantera.

Dentición proteroglifa: caracterizada porque los dos colmillos fijos están localizados en la parte delantera de la maxila.

Dentición solenoglifa: aquella en la cual existen dos colmillos grandes en la parte delantera de la maxila, tienen forma curvada y son móviles, con la capacidad de doblarse cuando la boca de la serpiente está cerrada.

Características específicas del aparato venenoso en las serpientes

El aparato venenoso de las serpientes presenta diferencias anatómicas y morfológicas en cada una de las familias. Así, en la familia Colubridae el veneno es guardado dentro de las glándulas como gránulos, se produce en menor cantidad, la dentición es opistoglifa y el veneno es liberado de forma lenta. En Elapidae, la sustancia tóxica se almacena en las glándulas en forma de gránulos, aunque la dentición es proteroglifa y el veneno es expulsado con presión.

En las Viperidae, el aparato venenoso es más evolucionado, las glándulas son capaces de almacenar gran cantidad de veneno en su interior, tanto en el lumen de sus células, como en forma de gránulos. La dentición es solenoglifa y el veneno es transportado a través de un conducto desde la glándula, el cual se extiende hasta dentro del colmillo, además unos músculos alrededor de la glándula la contraen y permiten la expulsión del veneno en grandes cantidades.

Tipos de veneno en los reptiles

El veneno es una sustancia viscosa, de color claro, compuesto bioquímicamente por proteínas, enzimas y toxinas, los cuales se encuentran en diferentes proporciones, dependiendo de los tipos de reptiles venenosos, e incluso entre miembros de la misma población o especímenes en diferentes zonas geográficas. Pueden tener efectos hemolíticos, neurotóxicos o hemorrágicos, además algunos son tan potentes que pueden causar la muerte muy rápidamente.

Los venenos hemolíticos son aquellos que en sus compuestos presentan una alta cantidad de la enzima fosfolipasa A2, que son las encargadas de destruir las células que conforman la sangre, tales como los eritrocitos o glóbulos rojos. Mientras que los venenos neurotóxicos tienen la capacidad de actuar sobre el sistema nervioso, paralizando el sistema respiratorio de la víctima, lo que produce su muerte por asfixia, finalmente los venenos hemorrágicos ejercen su acción sobre el sistema vascular, destruyen las células que conforman los capilares, teniendo como consecuencia la pérdida de sangre y por ende la muerte de la víctima.

En las serpientes de la familia Colubridae, los venenos son comúnmente neurotóxicos, mientras que en las Viperidae son mayormente hemorrágicos y vienen acompañados de otros efectos locales, lo que ocasiona que las mordeduras por este tipo de reptiles sean más peligrosas.

En cuanto reptiles venenosos lagartos, los venenos suelen ser totalmente diferentes a los de las serpientes, pero también poseen efectos anticoagulantes, paralizantes y daños internos por la toxicidad.

Autores consultados

– Angel, R. (1989)

– Ariano-Sanchez, D. (2003)

– Domínguez-Vera, H.; Balderas-Valvidia, C.; Manjarrez, J.; Monroy-Vilchis, O. (2017)

– Dunn, E. (1944)

– Navarrete, M.; Silva, W.; Vargas, E. (2010)