Lagarto espinoso, Moloch horridus, y su llamativa piel

Lagarto espinoso, Moloch horridus
Steve Shattuck/CC BY 2.0

El lagarto espinoso es un inofensivo reptil endémico de Australia y clasificado en la familia Agamidae. Ha sido descrito bajo la denominación científica de Moloch horridus y es un ejemplar totalmente cubierto de espinas, lo que le proporciona su método de defensa ante los depredadores. A través de un complejo sistema absorbe la escasa humedad que encuentra en su hábitat, zonas desérticas.

Tiene la cualidad de poder cambiar el color de su piel dependiendo de la temperatura. Por tanto, de día presenta una tonalidad y en la noche otra distinta. Pese a su fiero aspecto, es totalmente inofensivo para los humanos.

El temible aspecto del lagarto espinoso

Se han encontrado ejemplares de Moloch horridus de hasta 20 centímetros de largo. Las hembras son más grandes y son en las que se han encontrado estos tamaños. Los machos son mucho más pequeños, no sobrepasando los 9 o 10 centímetros de largo, medidos desde la boca hasta la cloaca.

Su cuerpo está totalmente recubierto de espinas. Detrás de la cabeza tiene una prominente joroba, su principal método de defensa. Cuando un depredador lo intenta comer, el lagarto pliega su cabeza entre las extremidades delanteras, y se enrolla. Siendo una bola espinosa es imposible de tragar.

Está provisto de un complejo sistema de camuflaje, mimetizando su color. Cuando las temperaturas suben y el calor se vuelve insoportable, se torna rosado o amarillo. Al bajar el termómetro, adquiere una coloración pardo grisácea.

Hábitat y distribución geográfica del Moloch horridus

Distribución del lagarto espinoso, Moloch horridus

Este lagarto habita las extensiones desérticas de Australia, zona de la cual es endémica. Tienen predilección por las zonas calientes y los suelos con mucha arena, donde se les facilita esconderse de sus depredadores. Toda la zona del oeste de esa isla es hábitat para esta curiosa especie.

Un lagarto sibarita que solo come un producto

La dieta del lagarto espinoso de Australia solo se compone de hormigas. Sus preferidas son las de las especies Pheidole, Camponotus, Monomorium, Crematogaster, Ectamomma y Iridomyrmex. Tiene un peculiar método de alimentación: se sienta a esperar, muy cerca del hormiguero, a que sus habitantes salgan o entren.

Como su dieta solo se compone de estos insectos, el Moloch horridus debe ingerir muchos para satisfacer sus requerimientos energéticos y saciar su hambre. Las investigaciones aseguran que puede comer hasta 750 hormigas por día, a un ritmo de 2,9 por minuto.

En un tiempo determinado, sí. Porque el lagarto espinoso tiene hábitos concretos y se alimenta solo en la mañana, antes de las once; o en la tarde, de 3:00 a 6:00 pm. Esas son sus horas favoritas para sentarse pacientemente a la caza de sus bocados.

La hidratación es otro método inusual en esta especie. Como su hábitat está en zonas desérticas la humedad es mínima. Por eso el Moloch horridus recoge en su piel la humedad y la lleva por sus numerosos capilares de la piel hasta la boca. También puede pararse sobre charcos y absorber el agua, excretando sal en condiciones extremas.

Reproducción

El lagarto espinoso se concentra en zonas determinadas, durante julio y agosto. Con movimientos de cabeza se acercan a las hembras para aparearse y se ha documentado agresividad entre ellos a la hora de quedarse con las hembras disponibles. Después del apareamiento se separan, y la hembra busca una madriguera, unos 25 centímetros bajo el nivel del suelo, para poner los huevos.

En noviembre y diciembre ya los huevos están en el nido. La madre los mantiene calientes durante un tiempo antes de abandonarlos a su suerte. Antes de retirarse, pone una capa de arena sobre ellos, para protegerlos de los depredadores.

Amenazas al diablo espinoso

Pese a sus defensas, el lagarto espinoso, también llamado diablo, no escapa del ataque de algunos predadores, como las serpientes y algunos buitres. El hombre también es una amenaza para él, porque lo mata asociándolo a supersticiones: le atribuyen mala suerte a quien vea alguno con la cola levantada, como anda siempre.