Un acuaterrario es un espacio creado y delimitado artificialmente con el fin de albergar y criar ciertas especies de animales, anfibios y reptiles, que requieren determinadas áreas, tanto de tierra como de agua, para supervivir, por ejemplo las tortugas semiacuáticas o algunas variedades de ranas.

Para lograr una reproducción lo más exacta posible del hábitat natural de estas especies, la superficie del acuaterrario deberá estar dividida en proporciones más o menos similares entre el espacio de tierra y agua. La zona cubierta por la tierra deberá contener sustrato, en lo posible de turba mezclada con coco-chips, así como musgos y corteza.

La zona designada al agua no tendrá que tener menos de 20 cm de profundidad, con fácil acceso y con una rampita que llegue hasta el interior de la zona acuática.

Al igual que en el resto de terrarios, no deben faltar los accesorios que faciliten la necesidad instintiva de ocultamiento de estas especies (plantas, troncos, cortezas, piedras con orificios de entrada y salida etc).

La temperatura también es vital para la vida de las especies que pueden habitar en acuaterrarios. Si se trata de tortugas, lo ideal es mantener una temperatura no superior a 24º y durante el invierno es conveniente facilitarles una hibernación. Mantener una temperatura ideal en función de la especie se consigue con lámparas especies que emiten calor proporcionando el ambiente idóneo para el exótico. Los calentadores de agua son accesorios necesarios en aquellos casos de tener alojadas especies tropicales que requieran de aguas más cálidas.

Para construir un acuaterrario no hace falta que sea una producto de construcción industrial con los materiales de máxima calidad; podemos elegir esta opción o apelar a elementos caseros y aplicar nuestra creatividad. Recipientes, cajas de plástico duro o antiguos cajones nos pueden servir, tanto para la zona de agua como para la de tierra. Lo importante, más que la calidad de los materiales empleados, es que las condiciones de luz, temperatura, espacio y adaptación topográfica, sean los adecuados para las especies que decidamos cuidar.

En referencia a los cuidados necesarios que suele requerir la fauna que vive en acuaterrarios, hay que tener en cuenta que es conveniente filtrar regularmente el agua, cambiándola directamente o a través de un sistema de filtro. Este requerimiento responde al hecho de que con este saneamiento podremos evitar que bacterias y virus produzcan enfermedades en los animales alojados en nuestro acuaterrario.

En el mercado existen básicamente dos tipos de filtros: el denominado externos y el de interior. Para los acuaterrarios es de preferencia el externo, ya que al estar alojado fuera de la urna facilitan un espacio más amplio para los animales alojados, además se evita que puedan tirarlos constantemente con el riesgo de que se atasque y se deteriore más rápidamente. La ventaja de estos utensilios radica principalmente en el hecho de que se consigue una mejor higiene en el habitáculo, al mismo tiempo supone mayor comodidad para su cuidador, que no tiene que estar constantemente revisando y cambiando el agua que se va deteriorando con el transcurso del tiempo, sobre todo con los restos de comidas que acaban depositadas en el interior del estanque de agua. A este respecto, es interesante disponer de químicos fácilmente adquiribles en tiendas especializadas como los acondicionadores de agua, antialgas y otros similares.