Tipos o clases de terrarios

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Terrario de Bosque

En el caso de que nuestra afición sean los terrarios de bosque, su vegetación y sus especies, tendremos que tener en cuenta que deberemos definir qué tipo de clima queremos para nuestro habitáculo: semi-húmedo o semi-seco. Climatológicamente, los terrarios de bosque se encuentran en el punto intermedio entre la temperatura de selva y selva seca.

El terrario de bosque, como ocurre con los terrarios de otras biodiversidades, se deberá adaptar en cuanto a decoración, temperatura y humedad, según las especies de plantas y animales que decidamos introducir y cuidar.

Como regla general, están compuestos por una tupida vegetación, una abundante concentración de troncos, malezas y ramificaciones. Esta fisonomía ofrece a las especies típicas del bosque húmedo, escondites, protección visual y posibilidades de escalar y desplazarse con absoluta identificación de su hábitat. En caso de que no nos importe reproducir con especies que requieran este hábitat, la adaptación fehaciente de su entorno ayudará en buena medida a facilitar el apareamiento de la fauna.

Este tipo de terrario es idóneo para aquellos reptiles que habitan en zonas cálidas con abundante vegetación, se trata de recrear un clima templado, aunque sin alcanzar un nivel de humedad demasiado elevado. También puede ir marcado de estaciones más frías en determinadas épocas del año, muy a tener en cuenta en aquellos animales que precisen una fase de hibernación. La iluminación no es intensa, en la medida en que se trata de reproducir un ambiente claro oscuro, similar a la filtración de los rayos del sol en las zonas boscosas.

En referencia a las especies que podemos tener en nuestro bosque casero, se pueden destacar arácnidos, reptiles y algunas especies de anfibios.

Si nos decantamos por el clima de bosque húmedo, debemos poner especial énfasis en mantener el suelo siempre hidratado, pero también con un medio de drenaje como podría ser una capa de arlita o corcho. Para mantener la humedad en el aire se puede apelar a nebulizadores de distintos tamaños. El sustrato juega un papel importante ya que estos animales en estado salvaje deambula entre hojas muertas, debajo de las maderas, piedras, vegetales… Es necesario dotar al terrario de bosque de materiales especiales que ayuden a mantener la humedad, además muchos reptiles y anfibios viven en zonas cercanas a la afluencia del agua: arroyos, ríos o charcas, con lo que para estas especies se recomienda encarecidamente habilitar una zona de agua, imprescindible si querremos mantenerlas en el entorno doméstico.

En la decoración de nuestro terrario de bosque nunca deben faltar las bases de tronco de árbol, cuanto más ramificado mejor, especiales para los movimientos y costumbres cotidianas de las especies, en ese sentido las plantas tipo potos o filodendros son una buena opción, sobre todo para aquellos animales con un marcado carácter arborícola. Igualmente imprescindibles resultan las plantas colgantes tipo enredaderas, de hojas redondeadas y verde oscuro. Las cuevas artificiales a base de cortezas de árbol también serán un ingrediente esencial para facilitar la adaptación de los animales.

Otro aspecto importante que conviene destacar es que la demanda de luminosidad va a ser menor, con lo que puede significar igualmente un menor desembolso a la hora de montar nuestro pequeño habitáculo boscoso.

Terrario desértico

Se trata de constituir un pedazo de desierto en un rincón de nuestra casa, por lo que debe contener todos los ingredientes que caracterizan a este enorme espacio geográfico, pero en pequeñas dimensiones. El terrario desértico se basa fundamentalmente en el mantenimiento de un hábitat similar al existen en zonas áridas o desérticas; principalmente está marcado por un cambio de temperatura diaria bastante pronunciada, ya que durante el día la temperatura es bastante elevada, por las noches, en cambio, desciende considerablemente; por otro lado se trata de un hábitat en el que las precipitaciones son mínimas. Es el terrario especialmente indicado para las personas que se inician en el mundo de la terrariofilia, ya que su mantenimiento no ofrece mucha dificultad y las especies que requieren este tipo de ambiente, normalmente son duras y fáciles de mantener.

El terrario desértico requiere temperaturas elevadas y una baja concentración de humedad, todo ello va a depender de la especie en cuestión que se pretenda albergar. Como dato general destacar que la temperatura por el día suele oscilar en 40 ºC, por las noche descenderá considerablemente, normalmente este efecto se consigue fácilmente, basta con desconectar los sistemas de calentamiento que están activos durante el día. La humedad ha de oscilar de media entre 20 a 30 ºC.

Los terrarios desérticos presentan la ventaja –en cuanto a su mantenimiento- de que las plantas y animales que se alojan en él no requieren mucha agua, aunque igualmente habrá que mantener ciertos niveles de humedad tal y como manifestamos con anterioridad. La recreación del hábitat viene marcada en un compartimento con bordes transparentes, casi siempre de cristal, que se conforma a partir de accesorios naturales e instalaciones específicas, sobre todo para proveer la temperatura y la luz adecuada.

El sustrato indicado para estos terrarios es el de fibra de coco, también muchos aficionados utilizan arena del desierto de fácil adquisición en tiendas especializadas de reptiles. Es conveniente que no falte la flora típica de este tipo de hábitat, como son los cactus, ya que se adaptan con mayor facilidad a las temperaturas extremas del microclima que se pretende recrear, igualmente se puede introducir otras plantas de mayor follaje, pero siempre que no saturen el espacio del propio terrario. Tampoco está de más incorporar un trozo de tronco en el centro del habitáculo, para ofrecer a las pequeñas especies del desierto, uno de los lugares más codiciados por éstas.

La adaptación de un relieve rocoso es beneficioso pues simula su medio natural, también disponer de refugios es esencial si se tiene en cuenta que los reptiles que habitan en zonas áridas permanecen refugiados en madrigueras para protegerse de las altas temperaturas que alcanza el desierto en determinadas horas del día.

Ventajas: fácil mantenimiento, menos probabilidades de la existencia de agentes patógenos como hongos, mohos o bacterias dada la escasa humedad; escasa putrefacción, en la medida que las altas temperaturas impiden la descomposición de la materia prima. En animales con heridas, éstas sanarán más rápidamente disminuyendo considerablemente el riesgo de infección.

Terrario tropical

Como su nombre indica requiere una temperatura cálida y constante típica del clima que existe en los trópicos. Las especies a albergar son animales que no soportan los cambios bruscos de temperatura. Es el más difícil de mantener dado la dificultad de recrear un ambiente con altas dosis de humedad, además de la dificultad que entraña el mantenimiento de algunas especies que requieren este tipo de clima, muchas sumamente delicadas y susceptibles a cualquier cambio que exista en el terrario tropical.

Estos terrarios son ideales para albergar especies de reptiles que habitan en un entorno de selva tropical húmeda, en el que la humedad mínima oscila en un 80%; el cambio de temperatura diaria (noche y día) es mínimo, además de mantenerse más elevada que en el terrario de bosque, por otro lado también requieren más intensidad de luz y abundante vegetación, incluso algunas especies precisarán de un pequeño estanque con agua o área de baño, si queremos cubrir sus necesidades tal y como lo hacen en su medio natural.

El terrario tropical necesita una temperatura constante, no inferior a los 25 grados. Su construcción es preferentemente vertical para poder insertar sin dificultad las plantas que se destinen con fines ornamentales, que a su vez facilitarán un mejor acondicionamiento de las especies que requieren vegetación para su subsistencia.

Para lograr un nivel de humedad optimo debemos disponer de un sistema de lluvia por goteo, accesorios fácilmente adquiribles en tiendas especializadas, aunque determinadas especies precisan de la construcción de cascadas con bomba de agua o simplemente introducir un pequeño recipiente con agua para que se puedan introducir al igual que lo hacen en su medio natural. Nuevamente manifestamos que el tipo de terrario ha de adaptarse a la especie a albergar, su información sobre sus costumbres es esencial para la planificación del mismo.

El fondo del terrario tropical se puede decorar con espuma de poliuretano, un arte un tanto laborioso, ya que hay que amoldarla a la forma estética que deseemos, incluso sin una medición acorde con las paredes del terrario puede crecer desmesuradamente y dañar el cristal de la urna. Al mismo tiempo que se trabaja con el poliuretano, podemos aprovechar para realizar pequeños huecos que servirán para introducir recipientes, los cuales facilitan la tarea de colocación y sujeción de las plantas. Finalmente, en lo referido a la decoración, es de destacar que no ofrece dificultad, si se tiene en cuenta que existen gran variedad de materiales de fabricación industrial pensados para tal fin, nos referimos a sustratos: musgo, fibra de coco, corteza… También podemos incorporar planchas de corcho o ramas de árboles que le darán una estética muy natural.

La construcción del suelo del terrario tropical también exige mantener un sistema de drenaje óptimo para el hábitat que pretendemos recrear o, en su caso, como mantuvimos con anterioridad, la construcción de una cascada, charca, etc., las cuales van a ser demandadas por algunas especies de exóticos en cuestión.

No olvidemos de insertar rejillas para la ventilación del ambiente interior del terrario.

Para facilitarnos el trabajo, existen en el mercado terrarios tropicales bastantes completos que llevan incorporados un kit con los accesorios necesarios para su funcionamiento, muy recomendado para aquellos que se inicien en el mundo de la terrariofilia. Para los más avanzados, en la red se pueden encontrar post muy ilustrativos sobre la recreación de hábitat artesanales requeridos por muchas especies de reptiles y anfibios.

Finalmente he de destacar que algunos reptiles, dado sus peculiares características, precisan de entornos intermedios que difieren de los manifestados con anterioridad, como es el caso de terrarios con predominio de ambiente seco, pero sin que sea necesario dotarlos de sistema de calefacción; terrario de sabana, en el que se trata de recrear un ambiente similar al de bosque, pero sin que sea imprescindible que cuenten con demasiada vegetación, aunque sí requerirá bastante iluminación, son ideales para animales adaptados a zonas mediterráneas; por último, no podemos olvidar los acuaterrarios, indicados para aquellas especies de reptiles que precisan de mayor zona de baño, pues están adaptados a nadar regularmente en estado salvaje.